Homeopatía ||

La medicina homeopática es un método que busca equilibrar la energía vital del individuo modificada por la enfermedad. El medicamento homeopático trabaja de manera electromagnética a través de las diversas partículas de las sustancias homeopáticas utilizadas; estas crean campos electromagnéticos por dichas partículas generando una frecuencia que desplaza a la que forma la enfermedad, favoreciendo a la energía vital del individuo para que esta se equilibre.

En consecuencia, cada uno de nosotros tiene una manera de enfermarse que va relacionada con nuestra forma de ser, de pensar o de vivir, por lo que no hay enfermedades sino enfermos. Al tratarse con homeopatía buscamos que el paciente alcance un bienestar mental, físico y emocional tratando la enfermedad desde su causa, empleando medicamentos que no le ocasionen daño y restablezcan su salud en forma integral, para que pueda vivir tranquilo, feliz y favorezca el desarrollo de sus habilidades como individuo.

Cuando un paciente decide tratar el padecimiento agudo o crónico con homeopatía, favorece su desintoxicación por sustancias químicas ingeridas, trata el problema desde su causa ocasionando una mejor respuesta a su enfermedad y evita efectos secundarios o adversos por los medicamentos, ya que el organismo por su naturaleza no es compatible con sustancias químicas.

Como toda terapéutica tiene límites, no demerita a otros métodos terapéuticos pero tiene su filosofía y bases bien sustentadas que pueden o no ser concordantes al suyo.


Padecimientos Tratables

Muchos padecimientos pueden tratarse con buen resultado en homeopatía, sin dejar de considerar que no hay enfermedades sino enfermos.

Enfermedades del sistema nervioso y psiquiátrico: Migrañas, parálisis, enfermedades degenerativas, alzhéimer, neuralgias, ciática, insomnio, ansiedad, angustia, depresión, tristeza, hiperactividad, déficit de atención

Enfermedades del aparato digestivo: gastritis, colitis, trastornos de hígado y vías biliares, dispepsias, estreñimiento, diarreas, úlceras, hemorroides.

Enfermedades respiratorias: rinitis, amigdalitis crónicas, laringitis, bronquitis, asma, enfisema, tos crónica.

Enfermedades de los huesos: artritis, reumatismo, afecciones musculares y de los tendones, fibromialgia, afecciones inmunológicas, lumbalgias.

Enfermedades ginecológicas: trastornos de la menstruación, tumores, quistes, esterilidad, afecciones sexuales, infecciones ginecológicas recurrentes.

Enfermedades urológicas: infecciones crónicas, cistitis, afecciones de la próstata, litiasis, enfermedades renales.

Enfermedades de la piel: urticaria, eczemas, dermatitis, psoriasis, herpes, erupciones.

Enfermedades de la circulación: Hipertensión, enfermedades hormonales, diabetes, enfermedades de los ojos, rinitis, trastornos de audición, vértigo, anemia, cansancio crónico, debilidad, infecciones crónicas que no responden a tratamientos convencionales.